Israel y los Palestinos

El conflicto entre los judíos y los llamados «palestinos» no comenzó hace 69 años: comenzó hace 4.000 años.  Contrario a lo que dicen los medios, no comenzó en 1948 cuando Israel se convirtió de nuevo en una nación.


Tampoco empezó en 1967 cuando Israel recuperó la parte este de Jerusalén, toda la Ribera Oeste, los Altos del Golán, e incluso tomó la Península del Sinaí después de la Guerra de los Seis Días.

Este conflicto es espiritual, y se remonta a los mismos días Abraham, Sara y Agar. (Génesis 16, todo el capítulo, Génesis 21:1-21; 25:1-18)

Los mal llamados «palestinos», en realidad, no son más que árabes, descendientes de Ismael, hijo de Abraham y Agar, y que son los descendientes de aquellas hordas árabes provenientes de Arabia Saudita, que en las invasiones musulmanas del siglo VII d.C. (justo después de la muerte de su falso profeta Mahoma) invadieron y ocuparon Israel (y particularmente Jerusalén), luego de que 6 siglos antes (año 70 d.C.), las tropas del imperio romano la destruyeran junto con su Templo, y exiliaran a todos los judíos (o la mayor parte de ellos), de su tierra dada por Dios, y que ahora que en 1948 regresaron (y que aún hoy casi 70 años después siguen regresando) reclaman ese territorio dado por Dios a sus doce (12) tribus, como «suyo».

Dios dio ese territorio, y escúchese bien, y más aún (desde el Nilo en el sur hasta el Éufrates en el norte) a los descendientes físicos de Abraham, Isaac  y Jacob como «posesión ETERNA». (Génesis 15:18; 21:12; Génesis 48:3-4)

Y los dones (regalos) de Dios son irrevocables (Romanos 11:29).  Tanto los dones (regalos) materiales como espirituales (incluyendo el don de la salvación), son irrevocables.

Es por eso que Jesús (Dios) enviará a los “palestinos” lejos del territorio de Israel cuando Él regrese y antes de inaugurar el Milenio (Joel 3:4-8). ¡Porque ninguna parte de esa tierra les pertenece! Fue entregada a Israel para siempre.

Dios dijo, en forma inequívoca, que Ismael no heredaría la bendición de Abraham junto con Isaac. (Génesis 21:9-15)

No obstante, las Escrituras también dejan muy claro, y eso hay que decirlo, que Dios fue misericordioso con Agar y también bendijo a Ismael con una bendición diferentes, al convertirlo en el padre de todas las naciones árabes. (Génesis 16:9-12; 17:19-21; 21:18)

Esa bendición se refleja hoy en el plano geopolítico y en el plano cultural, en el hecho evidente de que muchas naciones árabes son riquísimas en petróleo y tienen grandes poblaciones.

Dios le dio al hombre libre albedrío.

Desafortunadamente, la mayoría de los árabes ha elegido adorar a un «dios» inexistente, y no al Dios que bendijo a Ismael, que es el verdadero Dios.

Ellos también han elegido odiar a Israel.

Los que maldicen a Israel son y serán maldecidos por Dios. (Génesis 12:3)

A partir de 2015, 4.5 millones de árabes viven en el Israel ocupado, aproximadamente 2.7 millones en la Ribera Occidental y Jerusalén Oriental, y 1.7 millones en la Franja de Gaza.

Los cristianos árabes (también llamados «palestinos»), que en su mayoría son ortodoxos orientales o católicos, comprenden aproximadamente el 1% al 2,5% de la población de la Ribera Occidental (Cisjordania) y menos del 1% en la Franja de Gaza.

Si los judíos son atacados por los árabes, como lo han sido repetidamente, incluso antes de que milagrosamente se convirtieran en nación en 1948, los judíos tienen todo el derecho a defenderse.

Según Isaías 63:1-6, Zacarías 14:3 y Apocalipsis 19:11-20, Jesús mismo, luchará por Israel y por esa tierra. Y sus enemigos mortales serán aniquilados.

La Buena Noticia es que al comienzo o durante la horrible tribulación que viene, Jesús salvará a cualquier árabe (y a cualquier otra persona) que lo reciba en su corazón y confíe totalmente en Él ahora, al comienzo de la tribulación, o durante la misma.

Cuando Jesús regrese en gloria, destruya a sus enemigos en la batalla de Har Meguido (Armagedón) e inaugure su reinado milenial con su trono en Jerusalén como capital del mundo, entre muchas cosas, dispondrá que todos los árabes palestinos que ocupan el territorio de Israel regresen a Arabia, a fin de que se asimilen y sean absorbidos a su población doméstica, los pueblos árabes de la Península Arábiga, reintegrándose así a la tierra de sus ancestros, los hijos de Ismael, de donde salieron hace aproximadamente mil cuatrocientos años, exportando su cultura, sus costumbres y su religión inventada.

Pero Dios prometió bendiciones terrenales a los pueblos árabes en el Milenio. Ellos aceptarán a Jesús (Yeshuah) como el Ungido y el Rey de Israel, y entrarán al Milenio por su fe en Él.

En tanto, Él Bendecirá a estas naciones, cumpliendo el pacto Abrahámico (Génesis 12: 1-3). Ellos (Israel, Egipto y Asiria) tomarán el control de las fronteras geográficas prometidas, cumpliendo el pacto palestino (Deuteronomio 30: 1-10).  (Isaías 19:23-25).  Dios cumplirá su promesa dada a Abraham respecto a Ismael su primogénito.  Los hijos de Ismael (los pueblos árabes) salieron de los lomos de Abraham.

La bendición de Abraham, Isaac e ISRAEL- (Jacob) es espiritual y también material. (Números 22:12; Jeremías 31:33-37; Juan 4:22; Hebreos 11:25-26).  Su bendición perdura para siempre (1 Pedro 1:25).   Su amor por Israel perdura para siempre (Esdras 3:11).

Israel es EL PUEBLO ESCOGIDO DE DIOS PARA SIEMPRE. (Salmo 135:4)