Si escudriñamos diligentemente veríamos que Jesús era un contratista de clase media bien rentado conforme a los actuales estandares.


Ruinas de la antigua ciudad de Capernaum, la ciudad natal de Jesús. Foto: Bon Adrien / Foter / CC-BY

Durante siglos, la religión ha presentado a Jesús como un vagabundo descalzo, que se mantenía a sí mismo y a Sus discípulos mendigando o simplemente viviendo de lo que produce la tierra.

Por ello, muchos han crecido con la falsa impresión de que Jesús fue un predicador itinerante, viajando de un lugar a otro en torno a Galilea predicando el Evangelio. Sin embargo,

Por otra parte, durante las últimas 6 a 7 décadas, los que se llaman a sí mismos «palabra de fe» han estado enseñando que Jesús y SUS DISCÍPULOS eran enormemente ricos, que Jesús usaba “ropa de diseñador” y que poseían todo tipo de propiedades y cosas de valor.

¿Cuál de los dos grupos MIENTE?

¡AMBOS!

La verdad es que Jesús era lo que llamamos hoy un «clase media acomodado». Y hay buenos indicios de que desde el principio Jesús tenía su propia casa, e incluso casas.

No era ni pobre ni rico.

Por supuesto que José, su padre, le enseñó su oficio. Antes de comenzar su ministerio público, Jesús trabajó como carpintero en Nazareth y, sin duda, se ganaba la vida.

Años más tarde, puesto que José ya no se encontraba con ellos, Jesús ganaba suficiente dinero para mantener a su madre, a sus hermanos y a sus hermanas, es decir, a toda su familia.

Por ende la casa donde creció era la de Nazaret y, más tarde, tuvo otra casa en Capernáum, probablemente comprada con el esfuerzo de su pequeño negocio de carpintería, aunque las Escrituras no brindan detalles al respecto.

Claramente en ese hogar es donde María y Sus hermanos y hermanas menores vivieron mientras El atravesaba Israel predicando la BUENA NOTICIA DEL REINO DE DIOS. (Juan 2:12)

Una vez que comenzó su ministerio, a Él y a Sus discípulos NO LES FALTABA NADA.

Nunca mendigó.

Jesús RECIBÍA DONACIONES VOLUNTARIAS de algunos de sus seguidores, sobre todo de ciertas mujeres ricas, entre ellas Joanna, la esposa del administrador del palacio de Herodes. (Lucas 8 3)

(Incluso hace 2.000 años eran  PRINCIPALMENTE MUJERES, NO HOMBRES, quienes sostenían a los MINISTERIOS [Hechos 16:14-15]: en la actualidad el 70% del apoyo financiero ministerial PROVIENE DE MUJERES)

Jesús recibía suficiente apoyo económico para satisfacer las necesidades de todos Sus seguidores y de Sí mismo.

Y ese apoyo económico ERA BASTANTE ABUNDANTE, ya que necesitaba UN TESORERO para llevar cuenta de las donaciones recibidas (Juan 13:29), las donaciones dadas (Juan 12:5; 13:29) y los gastos del ministerio.

Sabemos que el dinero no era escaso porque Judas REGULARMENTE ROBABA DINERO de las ofrendas Y NADIE MÁS LO NOTÓ. (Juan 12:6)

Las donaciones tenían que ser abundantes cuando Pedro, Jacobo y Juan, QUE ERAN  HOMBRES DE NEGOCIOS, y cuando Mateo, UN EX RECAUDADOR DE IMPUESTOS NO SE PERCATABAN de que parte del dinero, robado por Judas, había «desaparecido».

Y Jesús TENÍA CASA.

¡Oh, sí solo los cristianos y los NO CRISTIANOS se tomaran el tiempo de ESTUDIAR la Palabra de Dios OBJETIVAMENTE, en lugar de creer ciegamente lo que OTROS DICEN que «dice»!

Jesús creció en Nazaret y se mudó a Capernáum poco después de la muerte de Juan el Bautista. (Mateo 4:13)

Jesús vivió en Cafarnaúm durante el resto de su ministerio público, y TENÍA CASA EN Capernáum, como dice claramente la Escritura:

«Unos días después, Jesús regresó a Capernáum. Y cuando la gente oyó que ESTABA EN CASA, se juntaron en un número tan grande que ya no había espacio, ni siquiera fuera de la puerta, cuando Jesús les habló.

Marcos 2: 1-2

Aunque con frecuencia, cuando iba a Jerusalén, elegía pasar la noche (acampar) en el Monte de los Olivos, debido a su proximidad a dicha ciudad, mientras viajaba por Israel con sus discípulos, Jesús también tenía varios otros lugares disponibles donde Él y sus discípulos podían alojarse (Marcos 14: 14-16; Juan 1:38-39 y 12:1).

Bueno, ¿pero no dice el propio Jesús que «el Hijo del hombre NO TIENE DONDE COLOCAR SU CABEZA»?

Un momento, CONTEXTO, cristianos, CONTEXTO:

«Y sucedió que, cuando llegó el momento de que Él fuera recibido, Él puso firmemente su rostro para ir a Jerusalén (también conocida como Sión), Y envió mensajeros delante de Él; y fueron, y entraron EN UNA ALDEA DE LOS SAMARITANOS, para prepararle alojamiento. Y ELLOS (los samaritanos) NO LO RECIBIERON (a Jesús), porque Su rostro era como si Él fuera a Jerusalén» (Lucas 9:51-53). Hasta el día de hoy, los samaritanos dicen  que el monte Gerazím es donde Dios debe ser adorado en lugar de Jerusalén (Sión), que es el lugar que Dios eligió para «poner Su nombre allí».

Juan 4:20-24

Es POR ESO que los samaritanos NO RECIBIERON a JESUS ​​porque se dirigía a Sion (Jerusalén) y ese NO era el lugar, en la creencia errónea de los samaritanos, donde Dios debía ser adorado.

Esto tiene muchísimo sentido, ya que los Evangelios nos dicen claramente que los samaritanos y los judíos NO SE LLEVABAN UNOS CON OTROS. (Juan 4: 9)

EN ESE CONTEXTO, los samaritanos se negaron a ofrecer a Jesús lugar donde hospedarse porque Jesús se dirigía a Jerusalén.

POR TANTO, Jesús dijo sarcásticamente:

«Las zorras tienen guaridas y las aves del aire tienen nidos; pero el Hijo del hombre (EN CONTEXTO, YO JESÚS aquí en Samaria) NO TENGO DONDE COLOCAR MI CABEZA” (Lucas 9:57-58).

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O este es el sentido y significado correcto, o DIOS simplemente MINTIÓ.

Porque acabamos de presentar varias Escrituras arriba que claramente indican que Jesús NO SOLO TENÍA HOGAR en Cafarnaúm, sino que también tenía MÁS de UN lugar en donde «recostar su cabeza» ENTRE LOS JUDÍOS. Jesús llegó a tener en algún momento dos (2) casas.

Donde NO LO TENÍA era en las aldeas de los SAMARITANOS.

Jesús NO era pobre.

Jesús NO era rico.

Durante sus 3½ años de ministerio público, ni a Él ni a Sus discípulos (incluyendo sus respectivas familias) NUNCA LES FALTÓ NADA. (Lucas 22:35)