Cuanto más estudiamos el tema, más nos damos cuenta de que la doctrina cristiana contemporánea sobre la vida futura está totalmente enredada.


Tanto la doctrina católica como la doctrina protestante, al respecto del tema, esta enredada, influenciada por manipulaciones históricas de la religión organizada, y por consiguiente, equivocadas.

NO HAY PURGATORIO, como propone la doctrina católica.

De igual modo, el infierno no es eterno, como la doctrina protestante nos enseña erróneamente. Cuando se trata de la vida después de la muerte, las dos ramas principales del cristianismo están equivocadas.

Es más, la evidencia bíblica de que el infierno es un lugar temporal de tormento, donde todavía es posible ser salvo, es ABRUMADORA Y CONCLUSIVA.

He encontrado, no una, ni dos, ni tres, sino 15 diferentes escrituras que enseñan esta maravillosa Verdad.

Dios solamente requiere dos (2) testigos mortales para establecer un asunto (Deuteronomio 15:19).

Cuando  se trata del Dios inmortal – que no puede mentir – un solo Testigo es suficiente.  Pero no tenemos uno ni dos, sino 15 testigos, todos inspirados por Él.

Jesús quitó  — de una vez por siempre – el pecado del mundo (Juan 1:29; Hebreos 9:12, 26; 1 Juan 3:5)

Aquellos que van al infierno no van allí porque necesitan pagar por pecados “residuales” que la sangre purísima de Jesús no quitó, como alega falsamente la doctrina romana.

Decir algo semejante es anti-bíblico, contradice a Dios, y es una descarada blasfemia.

Jesús, como nos dice la Escritura una y otra vez, No dejó nada por hacer en relación a nuestra salvación: El pagó, purgó y eliminó todo el pecado de toda la humanidad por toda la eternidad (Salmo 103: 12, Isaías 1:18; Hebreos 9:26, 1 Juan 3:5).

Todo el que va al infierno va allí SOLO POR UNA RAZÓN:

Nunca nacieron de nuevo (Juan 3: 3-5). Ellos no recibieron a Jesucristo en sus corazones como único Dios y Salvador. (Juan 1:12, Romanos 10: 9)

Por lo tanto, NO CONFÍAN (no tienen fe) en Jesús para la salvación.  Por tanto, NO SON salvos.

Podrán tener toda la religión que quieran, podrán hacer todas las “buenas obras” que quieran, pero no conocen a Cristo, y por tanto, no tienen salvación.

Por eso, van al infierno y por eso sufren ellos mismos por sus pecados.

El catolicismo romano confundió la ida al infierno (que es un lugar temporal) por el no ser salvo, y la convirtió en un inexistente “purgatorio” donde los creyentes “salvos” van a pagar por sus propios pecados – los mismos que Cristo ya pagó, eliminó, y olvidó para siempre. (Jeremías 31:32-33; Romanos  4:8, 11:6; 2 Corintios 5:19; Hebreos 8:12; 9:12,26)

El Camino para salir del Infierno es el mismo que el camino al cielo: Jesús viviendo en nuestros corazones. (Juan 14: 6)

No hay otro camino, ni otro modo de ser salvo (Hechos 4:11-12).  Y ninguna cantidad de sufrimiento en el infierno (o supuesto “Purgatorio”) jamás satisfará al Todopoderoso.

Por lo tanto, de la misma manera en que aquellos perdidos en el infierno saldrán de él es de la misma manera que tú y yo somos salvos: CONFIANDO TOTALMENTE en JESÚS para la salvación.

Esto debería convencer a todos los ateos y agnósticos, así como a los “indecisos” con respecto a Jesús, sobre la necedad total de no recibir a Cristo en esta vida.

Suponiendo que lo que dice la Biblia sobre Jesús fuera falso, no perderías nada con confiar en El.

Por otra parte, si es cierto lo que dice la Biblia, te perderás e irás a parar a un lugar de tormento temporal…

… del cual la única forma por la cual podrás salir de allí, es recibiendo a Jesús en tu corazón y confiando en Él.

Te pesará indeciblemente no haberlo hecho en esta vida.

En consecuencia, aquellos que rechazan a Cristo en esta vida, no solamente sufrirán los dolores del infierno, sino que se encontrarán de nuevo con la realidad del Evangelio eterno: recibir a Cristo en nuestro corazón y confiar en Él es la única salvación.

La doctrina protestante, por otra parte, ha declarado falsamente que, o recibimos a Cristo en esta vida, o estamos eternamente perdidos.

Esa doctrina también ers falsa.

Todo incrédulo se aferra de inmediato a esa falsa doctrina, argumentando que no tiene sentido que “un Dios de amor” envíe a la gente a un tormento eterno.

Especialmente cuando hay millones en la tierra que nunca han oído el Evangelio.

En ese punto, los incrédulos están correctos. O al menos, parcialmente correctos.

Dios no envía gente allí. Ellos van al infierno por elección propia. Y además, no van al infierno eternamente.

Según las Escrituras, todos en el infierno tendrán hasta el fin del Milenio para cambiar de parecer (arrepentirse), invitar a Cristo a entrar en sus corazones, recibirlo como Dios y Salvador, y nacer de nuevo. (Apocalipsis 20:12-15)

Eso significa que nuestro “Dios amoroso” les dará desde que pasen de esta vida a la siguiente (desde que mueran físicamente), hasta 1000 años después de la Segunda Venida de Cristo, para decidirse.

TODOS en el infierno todavía tendrán esa oportunidad, hasta que termine el Milenio, Para recibir a Cristo, y ser salvos.

Y, a diferencia de algunas personas en la tierra que nunca han oído el Evangelio, todos en el infierno lo han escuchado (1 Pedro 3:18-19).

Todos en el infierno saben quién  es el único y verdadero Dios.

Todos en el infierno saben que el Nombre del Único Dios verdadero es Yahweh, como en Yahshua (Jesús), que significa “Yahvé es Salvación”.

Todos en el infierno saben que el Nombre del verdadero Dios no es Alá, ni Krishna, ni Buda, ni Lao-Tze ni ningún otro. (Hechos 4:11-12)

Aquellos que están en el infierno y que, al final del Milenio, continúen rechazando a Cristo, serán arrojados al Lago de fuego, que es ETERNO e IRREVERSIBLE. (Apocalipsis 20: 14-15)

Nadie saldrá de ese lago ardiente nunca jamás. (Mateo 25:41).

Y nunca podrán decir que nuestro amoroso Dios no les dio más que amplia oportunidad de salvación.

Nuestro justo y amoroso Dios les da una enorme cantidad de tiempo para corregir su errada decisión en esta vida y elegir su destino eterno.

Por lo tanto, nadie tendrá ninguna “excusa”. Ninguna persona que termine en el lago de fuego podrá decir “yo no sabía” o “nadie me dijo”.  Nadie podrá decir que Dios, NO fue “justo” e inmensamente misericordioso.

Las Biblias en idiomas modernos, como el español, se refieren a TODOS LOS LUGARES donde los seres no salvos puedan ir como “infierno”. Esta sobre-simplificación es la que ha traído mucha confusión, así como errores doctrinales.

La doctrina romana cambió el infierno temporario por un “Purgatorio” temporario que, como su nombre indica, es donde los paganos no salvos “expían o pagan” el castigo y sufren por sus propios pecados para poder, entonces, ser salvos y entrar al cielo.

De que pagarán por ellos, no cabe duda, pero DIOS no acepta, y nunca aceptará, su “pago”.

El único pago por el pecado que Dios eternamente reconocerá y aceptará es la infinitamente preciosa y purísima Sangre de Jesús. (Hebreos 10:14)

De modo que, por más que sufran, nunca saldrán de allí, a menos que reciban a Cristo como único Dios y Salvador ALLÍ.

Nada más podrá satisfacer la Justicia Divina, ahora o en lo por venir. Punto.


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