ANGELES Y DEMONIOS




Antes de morir, el fundador de una importante universidad “cristiana” decía una y otra vez: “Hay DOS ÁNGELES por cada demonio”.

Lo correcto es “hay dos ángeles de Dios por cada ángel de Satanás”.

Si tal falsedad se enseña en una de las principales, plenamente acreditada, universidad “cristiana”, ¿Te puedes imaginar la cantidad de desinformación y confusión que a nivel secular existe sobre el tema, particularmente en el ciberespacio?

Los espíritus malignos se pueden clasificar en dos categorías principales: ángeles y demonios.

Evidentemente los ángeles y los demonios NO SON lo mismo.

No hay término medio en lo que respecta a demonios: los cristianos o los barren bajo la alfombra y pretenden que no existen, o se van al otro extremo acarreándole todo – absolutamente todo – convenientemente a ” los demonios” y no asumiendo ninguna responsabilidad personal por sus acciones.

Hace varios años, pasaban un programa por televisión y radio K-ristiana, en varios países, donde un estafador religioso invitaba a creyentes supuestamente “endemoniados” a aparecer o llamar, y pretendía “ECHAR FUERA el/los demonio(s) de ellos”.

Dicha “liberación” siempre iba acompañada de gritos, aullidos, silbidos, sacudidas, convulsiones, y otros “efectos especiales” y sensacionalistas.

Cuando fue descubierto como estafador que ha esquilmado a millones de K-ristianos tontos con su venta de libros que no valen ni el papel en que están impresos, un fraude, cuyos libros fueron escritos en su totalidad por un “escritor fantasma”, y un plagiario, su programa fue sacado del aire.

Dichos cargos habrían mantenido a un ladrón menor permanentemente fuera de las ondas hertzianas y señales televisivas pero, después de un paréntesis de varios años, ¡regresó! Y K-ristianos tontos se siguen dejando engañar. 

Algunos se obsesionan con los demonios, hasta el punto que afirman tener visiones y revelaciones especiales acerca de ellos, incluyendo sus nombres, y el tipo de mal en que cada demonio se especializa.

Hace algunos años conocimos a una joven cuya madre cristiana se llegó a convencer a tal grado de que estaba “poseída” por un demonio, y de que Dios “no podía” perdonar sus pecados, que vivía en continuo tormento y terminó suicidándose.

Trágicamente, cuando buscó la ayuda de “pastores”, y supuestos “ministros” del Evangelio, en vez de ayudarla, echar fuera al demonio (de verdad), y asegurarle que no hay pecado que la sangre de Jesús no pueda limpiar ( Mateo 12:31), empeoraron las cosas diciéndole que ella “tenía una bruja fuerte en su ascendencia” y que “ella es de una familia maldita” y que el supuesto “ministro” veía “un espíritu de suicidio en ella” y que él “ministro” no sabía “cómo habían bautizado en agua a alguien como ella”.

No sólo es desgarrador, es super trágico: es farsa ministerial total.

Si los pastores no pueden guiar y proteger a las ovejas, ¿para qué sirven?

Si en vez de estar pensando en mega-iglesias, señales de televisión, aviones, universidades, satélites, carros lujosos, propiedades y en el dinero ($$$) que ahora no fluye como antes (cosa que bajo las actuales circunstancias de hoy añoran, debido a la pandemia del coronavirus), comenzaran a ejercer realmente el llamado que tienen, no permitirían que las ovejas fueran engañadas y cayeran al precipicio.  

Un pastor o ministro así no vale nada y debiera renunciar al “ministerio” de inmediato.

Esos NO SON verdaderos pastores. Son mercenarios religiosos: asalariados llenos de mentira.

Cualquiera que piense que satanás – o cualquier cosa de satanás – sean demonios, brujas, brujos, espíritus, ángeles, maleficios, maldiciones, o lo que sea, es más poderoso que la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios y la sangre de Jesús, es agente de satanás.  Él/ella o “ellos” no tienen lugar alguno en el ministerio, punto.

La Biblia dice que los demonios existen.

No obstante, ningún cristiano que haya nacido de nuevo por el Espíritu puede ser poseído por demonios.

Repetimos: Ningún cristiano nacido de nuevo puede ser poseído por demonios – bajo ninguna circunstancia.

Para ser poseídos, el demonio tendría que sacar a Jesús de lo más profundo de nuestro ser (Marcos 3:27).

¡NI SOÑARLO!

Sólo pueden poseer a inconversos.  No obstante, pueden acosar, atormentar, oprimir, y deprimir a creyentes nacidos de nuevo si se lo permitimos.

Otro error de categoría mayor es creer que todos los ángeles son “buenos”.  Eso es, evidentemente, falso.

Hay ángeles buenos que sirven a Dios y ángeles malvados que sirven a satanás (Apocalipsis 12:9).

Satanás mismo es un ser angélico. Antes de pecar, era el querubín que cubría el Trono de Dios (Ezequiel 28:14-15).

Cuando se rebeló contra Dios, UN TERCIO DE LOS ÁNGELES tomaron el “lado de” satanás y se rebelaron junto con el (Apocalipsis 12:4; Daniel 8:10; Isaías 14:12-14).

Hay 4 categorías de ángeles malos nombrados en la Biblia: principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, y ejércitos de maldad espiritual en lugares celestiales (Efesios 6:12).

Como este versículo indica, satanás y sus ángeles han recuperado cierta posición en el ámbito celestial mediante el pecado del hombre.

¿Quiénes, entonces, son los demonios?

Los demonios son espíritus descarnados de seres humanoides que existieron en otro tiempo mucho más atrás.  Existieron en la tierra ANTES DE la creación del hombre (Génesis 1:2; 28). Eran algo similar en apariencia a los hombres, pero no eran humanos.  

El hombre fue creado A IMAGEN Y SEMEJANZA DE Dios (Génesis 1:27). Los demonios no.   Todos los demonios perecieron en la primera inundación que Dios envió antes del diluvio de Noé. (Génesis 1:2)  De ahí la promesa de Dios a Noé y al reino animal que nunca más destruiría la tierra con un diluvio, puesto que ya lo había hecho dos veces. (Génesis 9:8-17)

Son los restos óseos que ha descubierto la arqueología, y la ciencia, más específicamente, la paleontología, los denomina comúnmente como “neandertales y cromañones”.  

Aunque sus cuerpos físicos perecieron, sus espíritus todavía vagaban por la tierra. (Job 4:15; Números 5:14)

Desde entonces, dichos espíritus inmundos siempre trataban y tratan de poseer cuerpos humanos, que son similares a sus cuerpos antiguos, para poder manifestarse de nuevo en la tierra.

aab8f13a25a647de195b285c864f6caf Cuando satanás se rebeló contra Dios, él y sus ángeles fueron arrojados a la tierra (Isaías 14:12-14).   Pero al ocurrir esto, desafortunadamente también los seres humanoides (seres hechos de materia, corpóreos) y que habitaban la tierra en aquel momento (antes de Adán) se unieron a la rebelión contra Dios, junto con satanás y sus ángeles expulsados.

Por lo tanto, Dios envió el PRIMER diluvio y ahogó a todos los seres humanoides (Génesis 1:2).

Sus cuerpos perecieron en el primer diluvio y sus espíritus malvados fueron enviados a un sitio de retención o encarcelamiento en el centro de la tierra llamado abismo (Isaías 14:9).  Es por eso que en Lucas 8:31. Legión le pide a Jesús que no los enviara allí.

El abismo o “pozo sin fondo” (tehom en hebreo y abussos en griego) se refiere a la parte más baja y más profunda en el mar, donde hay una caída, hendidura o pendiente repentina, y según Apocalipsis 9:1, existe en alguna parte de la geografía del planeta un conducto por el cual se entra y sale del abismo, que puede ser abierto o cerrado.

Según Job 41:32, el abismo es también el hogar de Leviatán, la serpiente marina o dragón. Por eso, el antiguo dragón satanás será arrojado al abismo y encerrado allí por mil años. (Apocalipsis 20: 3)

Jesús fue hasta el fondo del abismo (Efesios 4:9) y, desde allí, resucitó de los muertos. (Romanos 10:7)  También es desde este abismo o pozo sin fondo que el Anticristo subirá pronto, resucitado de entre los muertos. (Apocalipsis 11:7, 13:1; 17:8)

Cuando la Iglesia sea arrebatada y la tribulación esté en marcha, y satanás y sus ángeles serán, una vez más, arrojados a la tierra (Apocalipsis 12:9).  A Satanás se le dará (momentáneamente) la llave del abismo para que abra ese conducto y subirán todos esos antiguos demonios, que se manifestarán en formas monstruosas y picarán a las personas no salvas durante 5 meses (Apocalipsis 9:1-11).  También subirá la bestia, el hombre de pecado e hijo de perdición. (Apoc. 17:8, 11:7 y 2 Tesalonicenses 2:9-10)

Después que pasen los 5 meses, todos esos millones de demonios serán atraídos y reunidos en Roma. (Apocalipsis 18:2).  Y cuando esto suceda, cuando todos esos demonios se hayan trasladado y amontonado dentro de Roma, la misma se habrá convertido, según la Escritura: “ … en habitación de demonios y guarida de cuanto espíritu inmundo ande suelto por la tierra, también en albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apoc. 18:2).  

Entonces, ahí la ciudad entera con todo lo que haya dentro de ella, será borrada del mapa y arrojada (hundida) en el mar (Apocalipsis 18:21). Será como si nunca Roma hubiese existido. Por lo tanto, cuando sea destruida casi al final de la tribulación, los demonios retornarán al mismo abismo de donde salieron.

Roma

Al final del Milenio, durante el juicio del gran trono blanco, todos los demonios, y todo el mundo que todavía estará en el infierno – incluyendo los que estén en el abismo – serán lanzados al lago de fuego para siempre. (Apocalipsis 20:14-15)

Los demonios eran muy activos en el Antiguo Testamento, especialmente durante el ministerio público de Jesús (Levítico 19:31; 20:6, 27; Deuteronomio 18:11; 1 Samuel 28:3; 2 Reyes 21:6; 2 Crónicas 33:6; Isaías 8:19; 19:3; 29:4; Marcos 1:32; 5:12-13; Lucas 4:41; 11:19).  Fueron llamados “espíritus familiares” y “espíritus inmundos”.    

Sus manifestaciones en la tierra han sido severamente restringidas y disminuyeron notablemente DESPUÉS DE la Resurrección y Ascensión de Jesús (Zacarías 13:2). Esto es comprensible y lógico ya que Jesús es quien tiene ahora la llaves de la muerte y del infierno (Apocalipsis 1:18).  Cuando resucitó de los muertos encarceló a los demonios en el abismo, donde todavía permanecen en su mayor parte.

La mayor parte de los demonios aun está aprisionada en el infierno. No obstante, algunos pueden salir y obrar cuando nosotros los humanos les damos licencia para hacerlo, y pueden oprimir, molestar, acosar, engañar, y de otra manera causar estragos en nuestras vidas. (Salmo 115:16; Apocalipsis 9:1-11)

En resumen, los demonios, a diferencia de los ángeles, eran humanoides del mundo pre-edénico, que habitaban la tierra antes, mucho antes que la primera pareja de humanos, y antes que Dios enviara un primer diluvio y volviera a recrear la tierra en seis (6) días (Génesis 1:3-31).    Ellos están contenidos actualmente amontonados y confinados en el abismo. 

Pero saldrán del mismo al comienzo de la tribulación (Apoc. 9:1-11), al igual que saldrá la bestia, el anticristo.

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