“Cualquiera que hable mal de Alejandro, que lo haga contando no solo las cosas censurables que Alejandro hizo, sino que junte todo lo que Alejandro llevó a cabo, y vea así el conjunto; que considere ese tal quién es él mismo y cuál es su suerte y, frente a eso, que calcule quién llegó a ser Alejandro y hasta qué grado de humana felicidad llegó… Que hable mal ese tal de Alejandro, él que será un personajillo insignificante que se ocupa en pequeñeces y es incapaz incluso de poner orden en ellas”.

Arriano (1982b, p. VII.30)

La Biblia nos ha dicho todo el tiempo que Alejandro volverá. Siempre lo dijo. El hecho de que los “expertos” del establecimiento profético no lo hayan discernido, sólo demuestra lo equivocados y ciegos que han sido en sus especulaciones sin fin.

Han estado demasiado ocupados fabricando mitos sin fundamento, adivinando, especulando, buscando a un muerto entre los vivos, o sumando el valor numérico de letras en nombres de personas famosas, NADA de lo cual la Biblia nos dice que hagamos.

La Biblia lo que dice es que se necesita “sabiduría” para entender tales cosas, “el que tenga entendimiento”… No hay mayor fuente de sabiduría que la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios.

También hay que tener motivos puros, benignos, desprendidos. Si tu motivo, en la identificación del hombre de pecado, es escribir uno, dos, tres o cuatro de los best seller más vendidos y hacer millones en libros, novelas y hasta películas, eso no es puro.

Si lo que te motiva es engrandecer tu ego y presumir que tú eres la primera persona en descubrir su identidad, eso no es puro. Eso es carnal e inmaduro. Motivo puro es hacer la voluntad de Dios, responder a su llamado en tu vida y ministerio, proporcionar información valiosa para ambos, tanto para pecadores como para santos, sin dinero y sin precio, y hacerla disponible cuando Dios diga.

El Libro de Daniel, no sólo revela la identidad del Anticristo, también nos dice, muy claramente, que él volverá. El libro de Daniel proporciona la plataforma, y el esqueleto principal, de toda la profecía bíblica.

Cuando se le preguntó acerca de las señales del fin, Jesús no refirió a sus discípulos a Isaías, Jeremías o Ezequiel, sino al Libro de Daniel (Mateo 24:15).

Hay una tercera razón por la cual Daniel se ha mantenido enigmático: “Y dijo: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas HASTA EL TIEMPO DEL FIN” (Daniel 12:9). Este aspecto del libro de Daniel es tan importante, que se hace énfasis sobre él en el Libro de Apocalipsis:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro… sellado con siete sellos. Y vi un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y desatar sus sellos?

Y nadie en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni mirarlo. Y yo (Juan) lloraba mucho porque no había sido hallado nadie digno para abrir y leer el libro… Y uno de los ancianos me dijo: No llores, mira, el León de la tribu de Judá, la raíz de David (el Señor Jesucristo) ha triunfado para abrir el libro y desatar sus siete sellos “(Apocalipsis 5:1-5).

El libro de Daniel fue sellado por orden de Jesús, y sólo Jesús puede quitarle los sellos, como lo hace en Apocalipsis 6:4. En otras palabras, Apocalipsis es la apertura del Libro de Daniel.

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro, HASTA EL TIEMPO DEL FIN. Muchos correrán de aquí para allá y el conocimiento (del libro) aumentará” (Daniel 12:4).

Algunos creen que este ir “de aquí para allá” se refiere a viajes. Sin duda, puede incluir viajes, pero esto se refiere principalmente a la recopilación de información. Con la tecnología moderna podemos ir “de aquí para allá” a cualquier lugar del mundo, en cuestión de segundos. Lo que solía tomar interminables horas de investigación ahora se puede lograr con unos pocos clics del ratón.

El hecho de que el libro de Daniel ya no está sellado es prueba positiva de que estamos viviendo en el tiempo del fin. Esto es lo que Daniel dice sobre el Anticristo:

El Deseo de las Mujeres

“No hará caso a los dioses de sus antepasados, ni al deseo de las mujeres, ni a ningún dios”. Basándose en este versículo, muchos han concluido que el Anticristo será homosexual. Otros insisten en “el deseo de las mujeres” se refiere al Mesías, en el sentido de que todas las mujeres judías deseaban darle a luz.

¿Quién tiene razón? En este contexto, se refiere al Mesías. Si cambias el “Mesías” por “el deseo de la mujer”, encaja perfectamente en la frase. Si se sustituye por la homosexualidad, no:

“No hará caso a los dioses de sus antepasados, ni al Mesías, ni a ningún dios”. Esto tiene mucho sentido.

“No hará caso a los dioses de sus antepasados, ni deseará a las mujeres, ni a ningún dios”. Esta frase carece de sentido ¿verdad? ¿Cómo se pasa de la adoración a la homosexualidad, y de nuevo a la adoración, todo en una frase?

Simplemente no encaja.

No obstante, vamos a dar a todos el beneficio de la duda. Nuestro hombre cumple la descripción de cualquier manera.

Él no respetará al Mesías (El Cristo). Obviamente, por eso se llama “ANTI-Cristo”. ¡El Espíritu Santo es tan preciso! Pero también es homosexual. Se sabe que Alejandro tuvo por lo menos dos amantes masculinos: su amigo de toda la vida, el macedonio Hefestión, y un eunuco persa llamado Bagoas.

A pesar de que tenía una amante llamada Barsine, y más tarde se casó formalmente con la princesa persa bactriana Roxana, eso nada mas era un matrimonio meramente político, no de sentimientos.

El no parecía muy interesado en producir un heredero y sucesor al trono, y tuvo que ser presionado por sus ministros y generales a hacerlo. Su hijo con Roxana nació ocho meses antes de que Alejandro muriera. Él y su abuela Olympia (Olympiade), fueron asesinados poco después, por aspirantes al trono. 

El hijo extramarital tenido con Barsine ya había sufrido un destino similar a manos de la propia Roxana.

La Abominación Desoladora

Jesús advirtió a sus compatriotas judíos que, cuando vieran la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel de pie en el Lugar Santo, debían huir Inmediatamente a las montañas del desierto de Judea, dejando todo atrás.

Jesús agregó la advertencia “el que lee entienda”. ¿A que se refería Jesús?

El establecimiento de profecía o ha pasado por alto este dato importante, o ha dado una respuesta turbia, o se han lanzado a especular de que se trata del Domo de la Roca que en la actualidad se encuentra en lo que se ha llamado incorrectamente el “Monte del Templo”.

Los dos templos judíos antiguos NUNCA estuvieron situados en dicho lugar. Estaban, mas bien, AL SUR DEL DOMO, en la zona conocida como Ofel, sobre el manantial de Gijón. Incluso si ellos hubieran estado en la ubicación del Domo, el Domo no es un ídolo. El Domo es un santuario. Nadie adora al Domo.

Su cúpula fue construida en 691 DC. Es decir, lleva 1,319 años en dicho lugar. Según la Biblia, la abominación desoladora estará allí por no más de 3½ años (1,290 días, Daniel 12:11). De NINGUNA MANERA puede el Domo de la Roca en sí mismo ser la abominación a la cual se refirió Daniel.

Los gurús de profecía pueden escribir un millón de libros sobre el tema, y engañar a sus lectores. AUN ASÍ, DICHA ENSEÑANZA ESTÁ EQUIVOCADA Y CONTRADICE A LA BIBLIA.

Para entender lo que Daniel dijo, hay que saber EXACTAMENTE a qué abominación desoladora se estaba refiriendo. El historiador Josefo y el libro histórico de 1º de los Macabeos nos informan que el perverso Antíoco Epífanes puso fin a los sacrificios en el templo judío, estableció un ídolo, concretamente una estatua de Júpiter (Zeus para los griegos) sobre el altar de sacrificio y, sacrificando cerdos al ídolo, roció su caldo por todo el templo, e incluso obligó a algunos de los sacerdotes del templo a beberlo.

Esto, por supuesto, era una abominación para Dios y para el pueblo judío, ya que la idolatría estaba prohibida, y los cerdos nunca se utilizaban ni se sacrificaban en el templo, ya que se consideraban animales “inmundos”.

Esta abominación causó que el templo quedara desolado o desierto. La palabra “desolado” significa “desprovisto de habitantes o visitantes, desamparado, abandonado, desierto”. Eso es exactamente lo que ocurrió.

Judíos fieles se horrorizaron cuando esta abominación fue erigida. Se refugiaron en el desierto de Judea para escapar de la persecución. Jerusalén y el templo quedaron desiertos. Esta abominación trajo desolación tanto en el templo como en la ciudad.

Así es como 1º de los Macabeos 1:38-40 lo describe: “Debido a que los habitantes de Jerusalén huyeron lejos, se convirtió en residencia de extranjeros. Se convirtió en extraña a su propia descendencia, y sus hijos la abandonaron. Su santuario (templo) quedó tan desolado como un desierto; sus fiestas se transformaron en duelo, sus sábados en vergüenza, su honor en desprecio.

Su deshonra era tan grande como su gloria había sido, y su exaltación se convirtió en luto”.

La historia se repetirá cuando Alejandro entre en el templo, que habrá sido reconstruido para mediados de la tribulación, y se siente allí, haciéndose pasar por Dios y exija adoración (2 Tesalonicenses; Apocalipsis 2:4 11:1,7). Judas ordenará la adoración de la imagen de Alejandro. Si colocará su estatua en la parte superior del altar de sacrificio, tal como Antíoco hizo con Júpiter, no lo dice explícitamente, pero es muy probable.

Alejandro se sentará en el templo como Dios, pero él no se quedará allí, él hará todo lo que este a su alcance para gobernar al mundo y prepararse para Armagedón.

El Pacto

Desde que C.I. Scofield popularizó la teoría del “tratado de paz de 7 años”, hace mas de 100 años, el establecimiento de profecía ha tomado su palabra, y ASUMIENDO QUE ES CORRECTA, la ha elevado a la categoría de infalible, sin molestarse en lo más mínimo en comprobar si realmente es lo que las Escrituras enseñan.

El Anticristo no firmará ningún “tratado de paz de 7 años” con nadie. ESA ES UNA MENTIRA TOTALMENTE ANTIBÍBLICA.

Daniel 9:27 NO dice semejante cosa. La profecía de las “70 Semanas” no tiene NADA que ver con el Anticristo, y sí tiene TODO que ver con el Cristo. Los versos anteriores, 25 y 26, se refieren a Jerusalén, al Mesías, y a su muerte expiatoria.

El versículo 26 también se refiere a la destrucción del Segundo Templo por los romanos, que se llevó a cabo en el 70 D.C. La frase “y un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario (el templo)” se cumplieron ya, en preciso detalle, cuando el general romano Tito destruyó completamente Jerusalén y el Segundo Templo.

Según el historiador Josefo, quien fue testigo presencial, la destrucción del templo y la ciudad fue tan completa que, si no hubiera visto con sus propios ojos que la ciudad había estado allí, no lo hubiera creído.

En ese contexto, cuando el versículo 27 dice: que “y por otra semana confirmará el pacto con muchos”, sólo hay dos posibles interpretaciones:

1. Que se refiere al Mesías, que es el tema de los últimos dos versos, o

2. Que se refiere al príncipe (Tito) que destruyó la ciudad y el templo. Tiene que ser uno o el otro.

Por lo tanto, tus únicas opciones son: o creer que fue el Mesías quien confirmó el pacto, o que Tito, quien fue quien devastó Jerusalén y el templo en 70 AD, algún día regresará como el Anticristo y hará un tratado de paz de 7 años, con los Judíos que, hasta este mismo día, lo desprecian.

La palabra “paz” no aparece en ningún lugar. La palabra “tratado” no está allí, tampoco. La palabra “anticristo” menos aparece allí, ni ninguna otra palabra que podría referirse a él.

La palabra para “confirmará” en hebreo es “gabar” que significa “ser fuerte”. Por lo tanto, se refiere, a fortalecer (o “ratificar”) un pacto YA EXISTENTE, ya que no se puede “fortalecer” o “confirmar” algo que no existe. La palabra hebrea para pacto es “beriyth”, que no se refiere a ningún “pacto” o convenio mundano, sino específicamente al PACTO ETERNO que Dios hizo con Abraham y su descendencia, el cual Jesús reforzó o confirmó, con su propia sangre, unos 600 años después de que el verso fue escrito, en cumplimiento preciso de esta profecía.

La misma palabra es utilizada anteriormente en este mismo capítulo (Daniel 9:4) en referencia al pacto de Abraham. La misma palabra (beriyth) se utiliza repetidas veces en Génesis capitulo 17, refiriéndose al pacto eterno que Dios hizo con Abraham y su descendencia.

No hay ningún convenio diplomático denominado TRATADO DE PAZ DE 7 AÑOS, con nadie. Fue el Mesías quien hizo cesar el “sacrificio y la oblación”, ya que, después del sacrificio de su propio Hijo, Dios ya no acepta ningún otro.

Para que no queden dudas, el apóstol Pablo dice CLARAMENTE que fue el Mesías quien confirmó el pacto:

“15. Hermanos, (hablo como hombre): un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo cancela, ni le añade. 16. A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si fueran muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es el Cristo.

17. Esto pues digo: Que el Pacto previamente CONFIRMADO ante Dios por Cristo, la ley, que fue hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa ” (Gálatas 3:15-17).  No busques un “tratado de paz de 7 años”, porque NO LO HABRÁ.

El Grande

Solamente en los capítulos 7 y 8 de Daniel, hay en total 11 referencias al Anticristo usando la palabra “grande” o un derivado. En el capítulo 11, tenemos otras 7 referencias más.

O Dios tiene un vocabulario muy limitado, o está tratando de decirnos que la palabra “grande” tiene “GRANDE” relevancia para este individuo. Mientras que algunos monarcas posteriores también adoptaron ese título (“grande”), sus logros no pueden compararse, ni remotamente, con los de Alejandro.

Por lo tanto, como no pueden ni siquiera llevarle las maletas a Alejandro, no le atribuimos “grandeza” a ninguno de ellos.

Fuerte Defensor

Daniel 7:19, 20 dice: “Entonces quise saber la verdad acerca de……, y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. La palabra hebrea es “rab” que significa “grande” o “mayor que”.

La raíz principal de la cual se deriva esta palabra es “ruwb”, que significa “adversario” o “defensor”. El nombre de Alejandro (Alexandros, en griego) significa “defensor de los hombres”. Aquí tenemos no una, sino dos palabras, que figuran en el nombre de Alejandro, “grande” y “defensor”, y que también fueron utilizadas por Daniel para describir al Anticristo.

Les dije que el Espíritu Santo es preciso.

Su Voluntad

Daniel 11:3 en referencia a Alejandro y Daniel en 11:36 en referencia al Anticristo, ambos afirman que “hará conforme a su voluntad”.

El Cuerno

Daniel 7:8 se refiere al Anticristo como el “cuerno pequeño” que se magnificó a sí mismo y se engrandece. Además, Daniel 7:11 lo llama “el cuerno”, Daniel 7:21 “el cuerno”. Daniel 7:20 lo llama “el otro cuerno” y “el cuerno”. El capítulo 7 se refiere al Anticristo como un “cuerno” CINCO veces.

En el siguiente capítulo, el capítulo 8, Dios da a Daniel la segunda parte de la visión, (la primera parte está en el capítulo siete) y le revela QUIEN es “el cuerno”:

“El… chivo es el rey de Grecia, y el cuerno grande entre sus ojos es el rey primero (Alejandro) (Daniel 8:21).  Identifica inequívocamente al “cuerno” (Anticristo), como Alejandro. La única vez en toda la Biblia que un individuo se denomina “un cuerno”, excepto cuando habla directamente sobre el Anticristo, es en el caso de Alejandro.

El Chivo

Alejandro se representa como un macho cabrío (chivo) que siempre, desde la antigüedad, se ha utilizado para simbolizar a Satanás.

Reino de Bronce

Babilonia fue representado como oro, Persia como plata, y Grecia como bronce (Daniel 2:32,39). La palabra “bronce” en hebreo es “nachosheth”. Esta palabra a su vez se deriva de la palabra hebrea que significa “serpiente” (Najash), y que se utiliza en Génesis 3:1 donde dice “Ahora bien, la serpiente (najash) era astuta, más que todos los animales del campo… y le dijo a la mujer”.

El reino de Alejandro es, por lo tanto, el reino de la serpiente. Esto tiene mucho sentido ya que él fue engendrado por, y es, la semilla de la serpiente, como fue profetizado en Génesis 3:15.

Durante su reino el dragón (la serpiente, Satanás) será adorado (Apocalipsis 13:4).

Uñas de bronce

En Daniel 2:41- 42, se nos dice que los “10 dedos de los pies” de la imagen en el sueño de Nabucodonosor, representan los 10 territorios sobre los que el Anticristo reinará primero.

Sin embargo, nada se nos dice acerca de las uñas de los pies hasta Daniel 7:19 donde se nos dice que la bestia tiene (diez) “uñas de bronce”. Esto, de nuevo, indica que la forma final del imperio gentil será de Grecia, y de la serpiente.

Toda la Tierra

En cuanto al reino de bronce, Daniel 2:39 dice: “se enseñoreará de TODA la tierra”. Él no dijo esto con respecto a Babilonia, Persia o incluso de Roma. El sólo hizo esta declaración en relación al reino de Alejandro. (Compáralo con Apocalipsis 13:7, 16:14 y 17:08, es extraordinario.)

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Continuaremos próximamente con la segunda parte de este estudio.


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