Esa es LA PREGUNTA EXACTA que le hizo a Pablo un carcelero en Filipo, Grecia (Hechos 16:30).  Más, sin embargo, la respuesta de Pablo debe haber sorprendido al carcelero, pues aún sorprende a muchos:

“NADA”.

Si por “¿QUÉ DEBO HACER?” te refieres a OBRAS, a acciones o CONDUCTA EXTERNA, la respuesta es la misma hoy que en el primer siglo:

“NADA”.

No hay absolutamente nada que puedas hacer para ser salvo. Lo que debes “hacer” NO ES EXTERNO, sino INTERNO.

Aquí está la respuesta de Pablo:

“CREE (confía) en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”



Hechos 16:31

Pablo dio a ese hombre pecador — que hasta ese momento había sido un pagano adorador de ídolos — SEGURIDAD ABSOLUTA DE SALVACIÓN, SI SÓLO confiaba en Jesús.

Oh, ¡cómo la religión ha complicado la hermosa sencillez del Evangelio de la Gracia!  ¡Cómo ha distorsionado su superioridad sin igual  ¡Cómo HA CERRADO LA PUERTA al Reino de Dios, en lugar de mostrarles que está totalmente abierta a cualquiera que reciba a Jesús y confíe en El como ÚNICO Dios y Salvador! (Juan 6:37)

Creer (confiar) en la perfecta Obra de Redención de Jesús – que Él pagó POR TODOS los pecados y ELIMINÓ TODOS los pecados de todos los tiempos PARA SIEMPRE – ES TODO LO QUE SE NECESITA para ser salvo.

Tal creencia ocurre EN EL INTERIOR de cada individuo, NO EN EL EXTERIOR.  Esa creencia ocurre EN NUESTROS CORAZONES, en LO MÁS ÍNTIMO DE nuestro ser.  Qué curioso, que Pablo (un judío) NO LE DIJO al carcelero (un nuevo cristiano gentil) QUE TENÍA QUE OBSERVAR EL SÁBADO DE 24 HORAS.

Todo culto cristiano se llevaba a cabo EN CASAS PARTICULARES, O EN PROPIEDAD PÚBLICA, AL AIRE LIBRE (Mateo 5:1-2; 8:18-20; Marcos 2:1-4; 6:39; Lucas 6:17; Juan 6:22).

Pablo tampoco le dijo que “tenía que ir a la iglesia”, el domingo.  De hecho, cuando Pablo respondió a esa pregunta no había edificios (centros de adoración incorrectamente llamados iglesias “iglesias”) en donde adorar.

Así es.  Ese fue el sistema que Pablo y los 12 discípulos utilizaron (Hechos 17:22). Ese fue el sistema que JESÚS utilizó.

Y si ese sistema fue suficientemente bueno para Dios (Jesús), debe ser suficientemente bueno para el resto de nosotros que decimos ser sus seguidores. Por ende, todos los que erigen esas fortalezas religiosas, esos ENORMES MONUMENTOS a sus propios egos, y a SUS ÍDOLOS DENOMINACIONALES, están siguiendo el modelo de la Roma pagana.

Ajá… La misma Roma tanto y tanto critican.

Esos edificios NO EXISTIERON HASTA el siglo cuarto, cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial de Roma (Hechos 8:3; Romanos 16:5; 1 Corintios 16:19; Colosenses 4:15; Filemón 1:2).  Ese es un hecho histórico e indiscutible. Desafiamos a cualquiera a que nos pruebe lo contrario.

Tu “pastor” codicioso no tendría que exigir un impuesto religioso del 10% para mantener ese edificio carísimo, si siguiera el MODELO BÍBLICO.

Jesús es Dios, Él predicó a multitudes más grandes, y Él nunca nunca pidió diezmos de nadie, y ¡mucho menos que le dieran el 10% de sus ingresos!

Pablo, un judío, TAMPOCO LE DIJO al nuevo cristiano gentil que necesitaba ser físicamente circuncidado.  Nadie que ha sido circuncidado en el corazón (nacido de nuevo), necesita circuncisión física (Romanos 2:29; Jeremías 4:4).

Pablo, judío, y ex fariseo, tampoco le dijo al nuevo cristiano gentil que observara la Torá (Ley) o los 10 Mandamientos.

NI UNA PALABRA.

Pablo tampoco le dijo que tenía que hacer una lista de todos los pecados que había cometido y confesar cada pecado, uno por uno, para ser salvo o para que les fueran perdonados (Hebreos 9:12,26).  Y tampoco nunca le dijo que tuviera cuidado del “pecado voluntario” o de lo contrario, perdería la Salvación.

De hecho, el término “perder la Salvación” no se encuentra en la Biblia.

Pablo no le dijo que siguiera ciegamente a algún “futuro” líder religioso mortal que surgiría en el siglo 18, 19 o  20 – y que inventaría una nueva religión – para ser salvo.

Tampoco le dijo que se dejara adoctrinar y lavar el cerebro por ninguno de ellos.

Una vez más, ¿Qué dijo Pablo?  “CREE EN el Señor Jesucristo, y SERÁS SALVO”. Punto.

El no puso ninguna otra “condición”.  Todas las demás “condiciones” fueron inventadas por pecadores mortales.

Todas las demás “condiciones” son una corrupción del santo y puro Evangelio que Jesús y sus discípulos enseñaron.

Todas las demás “condiciones” son anatema (Gálatas 1:8). Todas las demás “condiciones” son basura religiosa. Todas las demás “condiciones” no son el evangelio.

¿Quieres decir que la salvación es tan simple, sólo recibir a Jesús en mi corazón y confiar en lo que El hizo?

¡Sí!!!

¿Quieres decir que Jesús en mi corazón es todo lo que necesito para ser salvo por la eternidad?

¡SÍ!!!!!!!

Ahora y por siempre, Jesús ES TODO lo que necesitas.

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