Nimrod bar Cus y Alejandro III de Macedonia: Crónica de dos Leopardos globalistas


“El que los incitó a semejante desprecio de Dios fue Nebrodes (Nimrod), nieto de Cam, hijo de Noé, un hombre audaz y de mucha fuerza en los brazos, quien los persuadió de que no adjudicaran a Dios la causa de su felicidad, porque solo se la debían a su propio valor.  Paulatinamente convirtió el gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era el atarlos cada vez más a su propia dominación”

Flavio JOSEFO, ANTIGüEDADES DE LOS JUDIOS, TOMO I

El nombre Nimrod tiene un significado mixto. Nim es “leopardo” y también “Moteado” o “Manchado” – como el Leopardo; y rod significa “someter”. Por lo tanto, Nimrod significa “el que somete al Leopardo o al Manchado”. Pero más tarde, leopardo que somete”. A menudo, a este rey caudillo antiquísimo se lo representa en estatuas y pinturas vistiendo una prenda de leopardo.

NIMROD, EL LEOPARDO

Nimrod, fue el fundador original del muy antiguo y primitivo reino de Babel, que más tarde se convertiría en la cosmopolita ciudad llamada Babilonia, y de la ciudad de Nínive en la Mesopotamia. Se dice que la torre de Babel fue erigida por los descendientes de Nimrod. También hay varios lugares en Palestina que llevan el nombre del leopardo. Lugares como ‘Nimrah’ (Numb, xxxii. 3, 36); “Nimrim” (Isa. Xv. 6, Jer. Xlviii. 34), y “Las montañas del leopardo” (Cant. IV. 8). “Nemeirah” es también un lugar cerca del Mar Muerto.

Según el Libro de Génesis y los Libros de Crónicas, Nimrod es el hijo de Cush, nieto de Cam y bisnieto de Noé. El Libro de los Jubileos menciona el nombre de “Nebrod” (la forma griega de Nimrod) solo como el padre de Azurad, la esposa de Eber y la madre de Peleg (8:7). Este relato lo convertiría en un antepasado de Abraham, y por lo tanto, de todos los hebreos. Su “reino” comprendía a Babel, Erech, Accad y Calneh, en la tierra de Sinar, también conocida como la tierra de Nimrod (Gen. 1 :. 8-10; I Chron. I. 10; Micah v. 5 [AV 6]).

A lo largo de estas últimas cuatro centurias se forjaron muchas leyendas en el Medio Oriente acerca de este personaje Nimrod, que también fue llamado en su tiempo Rey de Asiria y Señor del Mundo.

La Biblia consigna un famoso aforismo de su época:  “Así como Nimrod, un poderoso cazador delante del Señor”, Gen. 10: 8-9.

Fue el primero que comenzó a monopolizar el poder en la tierra y dio ocasión al proverbio: “Así como Nimrod, el gran cazador delante del Señor”. Su caza no era solo de bestias salvajes, sino también de hombres, para reducirlos y someterlos bajo su dominio. Por lo tanto, Nimrod era considerado dios de la guerra y el caos.

El espíritu del anticristo primero fue encarnado en Nimrod, que fue el primer rey de renombre sobre la humanidad rebelde:

“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser un poderoso en la tierra. Él era un poderoso cazador delante del Señor: por lo cual se dijo: así como Nimrod, vigoroso cazador delante del Señor. Y el comienzo de su reino fue Babel, Erec… en la tierra de Sinar” (Génesis 10:8-10).

Sólo hay dos personas en la Biblia llamadas “leopardo”: Nimrod y Alejandro.

Ambos fueron reyes. El primero comenzó a reinar en Babilonia, el segundo murió (su reino terminó) en Babilonia.

Coincidentemente, Alejandro no eligió a Alejandría (su gran ciudad fundada), ni Atenas, ni Pella (su ciudad natal), ni Susa, ni Persépolis, sino a Babel (Babilonia), como capital de su imperio mundial cuando entró triunfalmente en ella, el 22 de octubre del 331 a.C.

En el antiguo Israel, cuando Dios escogía rey para que reinara sobre el pueblo, los profetas hebreos iban encomendados por Dios y ungían al que le correspondía lucir el cetro: vertían el aceite de la unción sobre él para ungir su cabeza, para que el aceite de la unción le goteara y corriera por su cuerpo (1 Samuel 10:1, 16:1,13). Esto se hacía también con la otra máxima autoridad, pero del poder religioso, el sumo sacerdote (Salmo 133:2). 

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El profeta Eliseo unge a Jehú como rey de Israel. 2Re 9:1 

Jesús, el Mesías o Ungido, es el máximo ejemplo, tanto como rey de reyes como por sumo sacerdote. Él mismo citó Isaías 61:1: “El Espíritu del Señor está sobre mí (por todo mi Ser), porque El me ha ungido…” (Lucas 4:18).

NIMROD, EL MOTEADO

El nombre acadio Nimrod, “namer” en hebreo, tiene dos significados: uno es mancha, (el moteado como por goteo), y también significa “leopardo”, debido a las manchas de los mismos, porque el leopardo parece también manchado o moteado.

Lo que movía, y que en efecto, movieron tanto a Nimrod como a Alejandro, lo que les permitió que lograran grandes y memorables hazañas sobrehumanas, y en tan poco tiempo, fue una sucia y pervertida unción, un impuro poder.

En otras palabras, una ANTI-unción, por lo tanto, una ANTI-Mesías o fuerza espiritual ANTI-Cristo, que hizo en aquellos tiempos (y que aun hace hoy a través de su espíritu, el espíritu del anticristo que ya está operando en el mundo, según 1 Juan 4.3), precisamente lo contrario al Espíritu Santo. No es coincidencia que el Espíritu Santo usa la mismísima palabra tanto en Génesis refiriéndose a Nimrod, como en Daniel 7:6, refiriéndose a Alejandro, y es la misma palabra usada en Apocalipsis 13:2 para describir al Anticristo por venir.

NIMROD, EL CAZADOR

La palabra “poderoso” en el texto original es “gibbor”, que significa poderoso guerrero, o tirano.

La palabra “cazador” es “tsayid”, que significa “perseguir”, proviene de la raíz tsuwd que significa “estar al acecho” (para la captura de una bestia o, en sentido figurado, de hombres). En otras palabras, untsayid es un depredador, que se encuentra al acecho de la captura o caza (intento de captura) de su presa. La palabra “ante” es “paniym”, lo que significa “la cara”.

¿Por qué el Señor tome nota especial de este gran cazador? ¿Acaso fue porque Nimrod sometía, cazaba y mataba muchos animales? Por supuesto que no.

La caza siempre ha sido algo común entre los antiguos desde tiempos inmemoriales. Era un medio obligado de subsistencia entre las tribus antiguas.

La palabra “poderoso”, en Génesis 10:8-9, se puede traducir del hebreo como “tirano”. Ten en cuenta algunos de los significados a partir del Diccionario Strong Hebreo-Griego sobre la palabra “antes”, como en “delante del Señor.” Strong dice: “Desde el hebreo,” paniym, ‘la cara (como la parte que gira). En contra, la ira, la batalla, vanguardia, descarada, perversa, al revés ” Esto parece indicar algo más con respecto a Nimrod como un diestro cazador de animales.


Nimrod renombrado cazador, gobernante y constructor fundó la ciudad de Nínive y es una figura legendaria en la historia antigua. Noten tamaño de la figura en comparación con el león.

Vinculemos todo esto: Nimrod (este manchado, inmundo Anti-Cristo, era un guerrero poderoso y cazador tirano y depredador ante la cara de Dios. Era audaz, arrogante, desafiante e insolente como para estar “ante el rostro o cara” de Dios.


EXACTAMENTE LO MISMO PUEDE DECIRSE DE ALEJANDRO.

Nimrod, movido por su padre, desencadenó ese espíritu colectivo de altivez, un espíritu ANTI-Cristo, ANTI-unción en aquellas gentes allá en la llanura de Sinar, a través de su reino Babel, hoy conocido como Babilonia, en Irak. A medida que se fue extendiendo la civilización desde allí, el mismo espíritu maligno ha extendido su influencia en todo el mundo, pasando a los reinos de Egipto, de Asiria, de Babilonia, de Media y Persia, de Grecia, e incluso aferrándose al antiguo Imperio Romano.

El siguiente capítulo del Génesis nos dice la famosa historia de la “Torre de Babel”.

“TODA LA TIERRA HABLABA LA MISMA LENGUA Y LAS MISMAS PALABRAS. Y ACONTECIÓ QUE CONFORME AVANZARON HACIA EL ORIENTE, HALLARON UNA LLANURA EN LA TIERRA DE SINAR, Y SE ESTABLECIERON ALLÍ. LUEGO DIJERON: “VAMOS, EDIFIQUÉMONOS UNA CIUDAD Y UNA TORRE CUYA CÚSPIDE LLEGUE HASTA LOS CIELOS, Y HAGÁMONOS UN NOMBRE FAMOSO, PARA QUE NO SEAMOS DISPERSADOS SOBRE LA SUPERFICIE DE LA TIERRA”. (Génesis 11:1-4)

El espíritu de Babel estaba vivito y coleando, y ejerciendo una fuerte influencia en la zona. Las personas eran rebeldes, desafiantes y querían llegar, literalmente, “al rostro de Dios”. Querían construir una torre que llegara hasta el mismísimo cielo, el trono de Dios. No porque amaban a Dios, o querían adorarle y darle gloria. Su motivación era clara: “vamos y HAGÁMONOS UN NOMBRE, para que no seamos dispersados”.

Todo esto tuvo lugar 100 años después de pasado el diluvio universal de Noé.

La pregunta pertinente es: Por qué Dios interrumpió sus planes y su unidad? Porque la meta de alcanzar los “cielos” era sólo para “darse fama”. Esta meta aparentemente inocente, revela sus intenciones verdaderas: ellos querían construir una torre que llegara a los cielos para remover a Dios de ahí y ponerse en Su lugar. En otras palabras con la construcción de la torre, ellos esperaban de una vez por todas quitar el conocimiento de Dios de la conciencia humana para que los labios del ser humano dejaran de ser un instrumento para alabar el nombre de Dios.

Estas gentes querían desafiar a Dios: “OK, Dios, tu recientemente destruiste a toda la gente mala de la tierra con un diluvio. Entonces, vamos a construir una torre suficientemente alta para llegar al mismo cielo, donde tú estás. Vamos a ver si te atreves a hacer eso de nuevo”.

Su meta al construir la torre fue el “menoscabar el nombre de Dios” del modo más grande que se podía hacer. La generación del Diluvio intentó detener el reloj de arena; ellos no querían reemplazar a Dios, sino hacer una separación entre el cielo y la tierra (con Dios en el cielo y el hombre en control de la tierra). La generación de la Torre de Babel, sin embargo, querían quitar a Dios de los cielos, tirarlo de la parte de arriba del reloj y deshacerse de la arena para siempre.

La agresión está también implícita en sus acciones: “Vamos tras de ti, Dios”. “Vamos a invadir tu dominio. Vamos a derrocar tu reino, porque vamos a vivir como nos da la gana. No queremos rendirte cuentas, ni te queremos por Dios sobre nosotros”.

Esta tendencia mundial de contínua rebelión contra Dios ha coexistido con el plan eterno del establecimiento del Reino de Dios en la tierra, solo que hoy estamos siendo testigos en casi todo país del mundo occidental la misma actitud: “hemos elegido este estilo de vida, y no vamos a renunciar a ello; por lo tanto, no queremos tener por Dios a alguien que nos diga que nuestro estilo de vida es “pecado”.  Por tal motivo, inventaremos nuestro propio dios, si es necesario. Cualquiera menos tú, Jesús”.

Esa misma actitud prevalecerá terriblemente en la futura gran tribulación, descrita en Apocalipsis 9:18-20 y Apocalipsis 16:9-11,20.

A pesar de los terribles y ominosos juicios sobre el planeta, las gentes de hoy no se arrepentirán y seguirán desafiantes, tal como lo fueron en Babel hace 4,400 años.  Su rebelión fue lo suficientemente significativa y grave para haber captado la atención de Dios.  Continuemos leyendo:


Pero Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.


GÉNESIS 11: 5-9 (RV-1960)

Los historiadores y arqueólogos nos dicen que la torre era una plataforma alta, coronada por un templo dedicado a “Marduk”, a quien consideraban el principal “dios” en la tierra.


Estatuas de Marduk se han
descubierto entre las antiguas
ruinas de Babilonia. Era representado como
un gran dragón o serpiente con
DOS CUERNOS.
Es por ello que, la torre, además de ser un símbolo de rebelión e insubordinación, era también un símbolo de idolatría, un templo a un dios falso, un dios pagano. “No queremos que el Dios del Cielo sea nuestro dios. No obedeceremos sus leyes. ¡Cualquiera menos El! Preferimos que nuestro dios sea esta serpiente de DOS CUERNOS.

Este “dios” llamado Marduk no era otro que “el dragón… la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás” (Apocalipsis 12:9). De modo que, estas personas perversas estaban adorando al diablo.

En apocalipsis 13:4 leemos acerca de los que permanecen en la tierra en ese momento: “Y adoraron al dragón (Satanás) quien dio el poder a la bestia (Anticristo), y adoraron a que la bestia (Anticristo) diciendo: ¿Quién como la bestia? ¿Quién es capaz de hacer la guerra contra ella? “

La gente estará tan convencida, tan engañada en su pensamiento de que Satanás y su Anticristo en realidad pueden derrocar a Dios Padre y a su Hijo Jesús y evitar el establecimiento de Su Reino en la tierra, que todos ellos se reunirán para PELEAR contra El en Armagedón. (Apocalipsis 16:14)  

La población que quede en la tierra, en ese entonces, estará tan endurecida, tan opuesta a Cristo (ellos mismos serán “ANTI-Cristo”), que por un tiempo tendrán por rey al que tanto admiran, desean y se merecen.   El espíritu de Anticristo primero se encarnó en el leopardo Nimrod, cuya biografía es bastante turbia.  Sin embargo, sabemos mucho más acerca de su segunda manifestación como Alejandro, el otro “leopardo”.  

El espíritu de Anticristo primero se encarnó en el leopardo Nimrod (6), cuya biografía es bastante turbia. Sabemos mucho más acerca de su segunda manifestación como Alejandro (6), el otro “leopardo”. Estoy consciente de que todo esto suena bastante extremo, pero el período de tribulación que seguirá a la desaparición de millones en la tierra, será precisamente un período de fenómenos extremos, sobrenaturales, extraños, sin precedentes, y difíciles de imaginar.

Paralelismo entre Nimrod y Alejandro:

1. Ambos fueron reyes poderosos.

2. Ambos fueron globalistas.  Unieron la civilización bajo un solo reino.

3. El reino de Nimrod comenzó en Babel, el de Alejandro terminó allí.

4. Después que Babilonia fue destruida, como fue profetizado en La Palabra de Dios, Alejandro elaboró planes para reconstruirla a su antigua gloria (como era durante la época de Nimrod).

Los planes incluían la reconstrucción de su infame torre, un símbolo de rebelión contra Dios, si alguna vez lo hubo. Sus planes fueron frustrados por su repentina muerte.

5. Ambos eligieron a Babilonia como capital mundial.

6. Ambos declaraban orígenes mixtos. Nimrod decía ser dos tercios dios y un tercio humano. Alejandro decía ser engendrado por Zeus que, en forma de serpiente, había impregnado a su madre humana Olimpia (Olympiade).

7. Ambos profesaban ser dioses.

8. Ambos tenían perversas y dominantes reinas como madres: Semíramis, madre de Nimrod y Olimpia (Olympiade), madre de Alejandro.

9. Ambos tenían poder absoluto.

10. Ambos eran tiranos.

11. Ambos exigían adoración.

12. Hubo un solo idioma en la tierra en la época de Nimrod. Alejandro trató de restaurar un lenguaje uniforme (Griego) en todo el mundo.  Una vez más, trató de deshacer lo que Dios había hecho en Babel, es decir, confundir y dividir su lengua.

13. Nimrod rendía culto a Satanás, igual lo hará Alejandro. Nimrod adoraba a una serpiente de dos cuernos (dragón) llamado “Marduk”. 

Apocalipsis 13:4 dice claramente que bajo el gobierno de Alejandro (anticristo), el dragón, Satanás, será adorado. Alexander es conocido en la tradición islámica y en todo el mundo islámico como “Dhul Qarnayim” (o “el de los dos cuernos”), e incluso su falso profeta es descrito como teniendo “dos cuernos” (Apocalipsis 13:11).

14. Son los dos únicos reyes en la historia de la humanidad que directamente desafían a Dios, y tratan de derrocar Su Reino, los únicos.

15. Ambos murieron en Babilonia.

16. El reino de Nimrod fue el primer reino gentil que se levantó en oposición al Reino de Dios. El de Alejandro será el último.

El espíritu del Anticristo, a través de los dos hombres descritos como leopardos, Nimrod y Alejandro, ya se ha manifestado en el mundo dos veces.

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Él gobernará al mundo entero por tercera y última vez. Él se encarnará como hombre en Alejandro resucitado, por tercera y última vez.

Dado que seis es el “número de hombre”, eso significa que seis por Nimrod, seis por Alejandro Magno, y seis por Alejandro Magno resucitado (el Anticristo), su número será 666.

Como él sabe que ésta será su última vez para gobernar la tierra, y puesto que él también sabe que solo le queda poco tiempo, un tiempo breve (42 meses, o 3½ años), desatará toda su furia.

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