IRAN VS ISRAEL: ENTENDIENDO DANIEL CAPITULO 8.

Daniel 8: 19-21:
“Y él dijo: He aquí te voy a dar a conocer lo que ha de venir al fin de la ira; porque a la hora señalada (hamoed) EL FINAL SERÁ.
En cuanto al carnero que viste, que tenía cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia (el actual Irán).
Y el macho CABRIO es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero” (o el primer gran rey de toda Grecia).

El capítulo 8 de Daniel es una de las porciones más difíciles de entender de toda la Escritura.

Es también uno de los más malentendidos y torcidas porciones de la profecía bíblica, sobre todo la parte de los “2300 días”.

Pero es la parte de Irán en la que nos queremos enfocar ahora.

El primer ministro Benyamin Netanyahu de Israel prácticamente estuvo rogándole por meses a los Estados Unidos, bajo la presidencia de Barack Obama, para que hicieran algo a fin de impedir que Irán se convirtiera en Estado Nuclear.

Ya es un secreto a voces que:

1) Irán quiere dotarse de armas nucleares.

2) Que está MUY CERCA de ese objetivo.

3) Que aspira a la dominación del mundo, por lo que la facción chiita de su religión, el Islam, eventualmente se impondría a todos en la tierra (a lo menos, en el Medio Oriente, buena parte de Africa y Europa, y

4) Que sus líderes, entre ellos, su actual Presidente Hasán Rouhaní y el infame ex – presidente Mahmoud Ahmadinejad, han declarado en varias ocasiones, que Israel “ha de ser borrado del mapa”, que Israel “pronto desaparecerá”, deseo que encierra en términos generales la intención perversa de los iraníes como nación.

Incapaz de convencer al otrora (gracias a Dios) nefasto gobierno de Obama acerca de la urgencia de la situación, Bibi Netahyahu hizo lo que estuvo a su alcance para calar lo más hondo de la conciencia del pueblo estadounidense, incluyendo su aparición en

programas de opinión en la televisión norteamericana.

Hace cinco (5) años, a mediados de 2013, dijo que Irán, en ese momento, ya podría contar con 90% del uranio enriquecido necesario para la fabricación de una bomba nuclear. Insistió en presionar a Estados Unidos para especificar los límites que Teherán no debía cruzar con el fin de evitar la acción militar de los EE.UU., pero Obama hizo caso omiso a la petición del primer ministro Netanyahu.

No siempre es fácil aceptar que “el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere” (Daniel 4:25). Luego, buscó la salida más fácil y liviana al propiciar el bendito acuerdo nuclear con Irán en Viena, que “supuestamente” impide durante diez (10) años como mínimo el acceso de los iraníes a su ansiada bomba atómica.

Dicho acuerdo procura asegurar su cumplimiento, supuestamente haciendo que Irán se someta a un régimen estricto de inspecciones con la correspondencia de los Estados Unidos a levantarle las sanciones internacionales a la nación islámica, acuerdo que a la larga Irán, de facto, romperá.

Si fueramos norteamericanos, jamás hubieramos votado por este hombre, considerando el trasfondo cultural que tiene. La única acción que aplaudimos de él fue haber encontrado y ejecutado a Osama Bin Laden.

Pero, te guste o no, estuvo 8 años sentado en la Casa Blanca porque es un reflejo de la lamentable conciencia colectiva de esa otrora gran nación que ha renunciado a los principios morales con fundamento en la Biblia que la hicieron grande, favoreciendo más los estilos antes que a la sustancia, y porque es la soberana voluntad del Eterno como parte de su plan para los últimos días que vivimos.

El hecho de que Bibi Netanyahu haya tratado de llamar la atención del público norteamericano y del resto del mundo occidental, desde mediados de 2013 hasta julio del 2015, cuando se firmó el acuerdo EEUU – Irán, siempre nos llamó poderosamente la atención.

¿Por qué?

Porque como hemos compartido innumerables veces estamos muy cerca del arrebatamiento, de los juicios de Dios y de la reaparición del hombre de pecado, el Hijo de perdición, quien subirá del abismo y reaparecerá en el planeta, iniciando por la voluntad y entrega de soberanía de 10 poderosos monarcas euro-orientales, su espantoso reinado de 3 años y medio (42 meses), que terminará bruscamente (Aleluya, a Dios gracias), con la Segunda Venida del Mesías.

Daniel capítulo 8, nos expresa exactamente cómo se desarrollará este drama geo-político de los tiempos finales:

Luego del arrebatamiento, ni EE.UU. (que habrá sido parcialmente destruido), ni el resto de lo que haya quedado de Occidente (Canadá, Francia, Reino Unido, etc.), ni tampoco Israel, podrán detener a Irán. NADIE detendrá a Irán, excepto Alejandro.

Siempre nos hemos preguntado el por qué esta profecía, por un momento, describe la futura conquista de Persia por parte de Grecia y, luego, de repente salta a la abominación desoladora y al templo, siendo pisoteado por 2.300 tardes y mañanas (1150 días).

Respuesta: Porque cuando Alejandro finalmente repita su hazaña de CONQUISTAR a Irán, tal como lo hizo hace 2,300 años atrás, será al principio visto y reconocido como un “Salvador” para Israel.

Él hará lo que ni siquiera su principal aliado antes del arrebatamiento, Estados Unidos, hubiera sido capaz o estuviera dispuesto a hacer, aunque fuera con Donald Trump.

Él hará lo que, a los ojos de la mayoría de los judíos, Jesús o Ieshu (como ellos le llaman) “no” hizo, o en opinión de ellos, se negó a hacer, es decir, librarlos del entonces opresor de Israel, Roma, y establecer Su Reino universal en la tierra, ya que para ellos, el Mesías siempre ha sido una figura política y religiosa, en el molde del Rey David.

Alex hará AMBAS cosas: esta vez, los librará a ellos y al mundo de Irán (el cual está destinado a ascender brevemente como potencia mundial), e imponerse como potencia.

¿Acaso Jesús no advirtió a sus discípulos judíos que este tipo, este falso Mesías, vendría a “mostrar grandes señales y prodigios” de modo que, si fuera posible, él y su falso profeta engañaría a los muy ELEGIDOS (los judíos)? (Mateo 24:24).

Es cuando una vez repita su hazaña de conquistar militarmente a Irán (Persia), que Alex entrará militarmente en Israel y en dicha intervención militar asesinará a los dos testigos Moisés y Elías, entrará al entonces construido tercer templo de Jerusalén, pondrá una estatua de sí mismo (la abominación de la desolación) en el templo judío reconstruido, igual que lo hizo su descendiente griego, el rey seléucida (griego) Antíoco IV Epífanes, quien gobernaba Siria, Irak e Israel, y a partir de ese momento, demandará la adoración mundial de todo el planeta.

Hombre, vamos! Eso ya pasó! Ese suceso registrado en Daniel capítulo 8 se cumplió hace 2.348 años!

Cierto que se cumplió! Pero a tenor de este mismo pasaje escatológico, ese cumplimiento fue solo en parte.

El mensajero angelical Gabriel fue muy claro al afirmarle a Daniel tres (3) veces en ese capítulo, que su cumplimiento MAYOR, completo y total, no tendría lugar sino hasta nuestros días.

Gabriel le dijo a Daniel que “sella la visión, porque es para un futuro lejano” (Daniel 8:26).

Nosotros diríamos que el tiempo que califica como “distante”, es en realidad 2,348 años después que sucedió, que es donde nos encontramos actualmente, el tiempo del fin.

De hecho, lo que el ángel Gabriel claramente está reafirmando TRES (3) VECES en dicha profecía del capítulo 8 es que la visión – cuyo cumplimiento parcial tuvo lugar hace 2,348 años, es decir, unos 200 años después de que dicha profecía fue dada, cuando Alejandro conquistó Persia por primera vez – fue concebida por Dios para cumplirse finalmente “EN EL TIEMPO DEL FIN” (Daniel 8: 17,19, 23, 26).

Justo después del arrebatamiento, las grandes potencias como los EE.UU., la OTAN, partes de Europa, Rusia y China se verán gravemente diezmadas por ataques (intercambios) termonucleares y los juicios cósmicos enviados por Dios. Esto queda claro de la lectura de los capítulos 8 y 9 del libro de Apocalipsis, a propósito de los toques de las primeras 5 trompetas.

Aprovechando esta condición de destrucción, aniquilamiento y caos global, inmediatamente posterior al comienzo de la tribulación y arrebatamiento de la iglesia, Irán se dispondrá a atacar al pequeño Israel, con el propósito de consolidar su pretendido sueño de establecer su supremacía mundial como el renacido Imperio Persa (esta vez con el Islam chiita como su religión), pero Alejandro los aplastará TOTALMENTE y pondrá fin a su sueño de dominar el mundo … otra vez.

La historia se repetirá??? Te lo apostamos, con la Palabra de Dios como nuestro garante.

Sabemos por las Escrituras, por supuesto, que Israel sobrevivirá, y que Jesús volverá a rescatarlos en el momento preciso antes que puedan ser aniquilados.

La tribulación que viene, sin embargo, será una prueba no sólo de la resistencia física natural de Israel, sino de su fe también.

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